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2017-08-28

¿Para dónde va el Valle en Ciencia y Tecnología?

Desde el Congreso de la República, seremos promotores de un acuerdo donde se establezca una nueva Política Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, que alivie las desigualdades regionales.

¿Para dónde va el Valle en Ciencia y Tecnología?
Cortesía: Kelly Rodríguez

Mientras el gobierno del Presidente Juan Manuel Santos, a través de su ministro de Hacienda, anuncia el recorte de recursos para el deporte, la cultura y la ciencia en Colombia, con el propósito de financiarla implementación de los acuerdos de paz suscritos en la Habana, surge la oportuna acción de la bancada conservadora en el Congreso de la República.

Encabezada por el Presidente del Senado Efraín Cepeda Sarabia, haciendo uso del sistema “fast track”, la bancada conservadora colabora con la aprobación de la reforma constitucional, con efectos sobre el Sistema General de Regalías (SGR), la que lleva inmersa la doctrina del partido al brindar beneficio a la comunidad y mejorar la calidad de vida de los colombianos.

La iniciativa aprobada, incluye cambios en la asignación de los recursos destinados para la investigación a través del Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación del Sistema General de Regalías (FCTeI) que, desde su aprobación en el 2011, venía siendo manejado sin tener en cuenta a los actores del ecosistema científico.

La reforma concluye que los recursos destinados para Ciencia y Tecnología son el 10 por ciento de los recursos de regalías, cifra cercana a los 900.000 millones de pesos al año.

Según informe de la Contraloría General de la Nación, estos recursos han tenido baja ejecución y su asignación no ha sido la adecuada. Así lo registra  Planeación Nacional cuando manifiesta que , entre 2012 y 2016, el “FCTeI” financió 277 proyectos por 2,29 billones de pesos, en su mayoría para investigaciones en el agro, medioambiente, cultura ciudadana, salud, formación de profesionales, energía y minería. Pero lo más preocupante es que su impacto es muy bajo, porque no incentiva el conocimiento ni apoya la transformación productiva y social que el país necesita.

Veamos las cifras y su ejecución. El Congreso aprobó en noviembre de 2016 un presupuesto de 1,1 billones de pesos para el bienio 2017-2018, lo cual significa que para ciencia y tecnología se tiene en caja 2,6 billones de pesos incluidos 1,5 billones de pesos de la vigencia 2015-2016 que no han sido utilizados, por la falta de presentación de proyectos desde las regiones.

Qué tanto llega al Valle del Cauca? Muy poco. Menos del 1,45%, algo así como 37.000 millones de pesos. Con la ejecución de esos recursos el impacto social esperado es muy bajo.

Con esa cantidad no es posible financiar y sostener proyectos que incentiven la producción intelectual en procesos económicos, sociales y que a su vez conduzcan a la transformación de la sociedad vallecaucana a una economía del conocimiento.

Desde el Congreso de la República, seremos promotores de un acuerdo donde se establezca una nueva Política Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, que alivie las desigualdades regionales, claramente demostradas.

Vale la pena pesar en un régimen de exenciones tributarias orientado a favorecer al sector empresarial que estimula al talento humano y que fomenta la innovación en el aparato productivo. Igualmente, se hace necesario la generación de estímulos al emprendimiento innovador de alto contenido tecnológico, que se originen en el entorno de las universidades, financiando entre sus egresados la ejecución de proyectos de impacto social.

De lograr esto, el Valle recuperará el sitial como departamento innovador del desarrollo de la región Pacífico de Colombia.

Lo lamentamos. No hay nada que mostrar aún.

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